Mi primer objetivo al escribir es que sea real. Bueno, en verdad, busco realidad en mi vida. Lo que pasa es que a veces la realidad duele.

Creo que por eso quiero ser actor, porque cuando actúo me acerco a una realidad diferente pero puedo vivirla sin ser juzgado, desde el juego y sin sufrir (la mayoría de las veces). En cambio al escribir, al hablar, siempre me aparece un poco ese miedo. El de ser juzgado.

El juicio, es lo que me trae hoy al ordenador. En teatro trabajamos mucho con nuestro juez. Por si no tenéis claro todavía de quien os estoy hablando, me refero a esa agradable voz en nuestra cabeza que nos dice que lo haremos fatal, que nuestro pelo se esta cayendo y nuestra belleza se ira con la próxima brisa de verano.
Le debo mucho al teatro, y una de esas cosas, es el haberme ayudado a amigarme con mi juez.

A decir verdad, amigado tal vez es demasiado, pero que nos llevamos mejor, no os lo puedo negar. Con esto no estoy
intentando enrolarles en Teatro (o sí), lo que intento deciros es que gran parte del bienestar, para mí, tiene que ver con tratarnos mejor y aprender a cuando escuchar a nuestro juez.

El juez puede ser nuestro mayor enemigo, o nuestro aliado, ello depende de nosotros.

Hace un tiempo escuché que nosotros debíamos ser nuestros mejores amigos. No sé si fue por como me encontraba yo en aquel momento, pero resonó en mi interior de tal manera que hoy puedo escribirles algo acerca de ello. En mi caso se trató de no solo hablarme mejor, sino de ser más comprensivo (no complaciente, de vez en cuando necesitamos meternos un poco de caña), y sobretodo de aceptarnos tal cual somos. Que palabra esta última.

Aceptarnos. ¿Suena poderoso no?. Hasta me da un poco miedo y nervios al escribirlo, pero es la aceptación, provocará un efecto inmediato de calmar nuestra ansiedad y estar más contentos con nuestra realidad. Poco es lo que controlamos y empezar a aceptar y aceptarnos puede ser muy sencillo. Podemos empezar por algo como nuestra risa. La risa es un momento que representa espontaneidad, alegría, disfrute.

¿Se imaginan si
tuviésemos que disculparnos con nuestro juez cada vez que nos reímos? ¡Que horror!. Podemos empezar por ahí y ya luego con el momentum de nuestro lado, atacamos esos aspectos favoritos del juez.

El punto con todo esto, es que nosotros tenemos que ser nuestro principal fan. Querernos signifca que no dependeremos emocionalmente de alguien sino que nosotros seremos nuestro propio sistema de apoyo y
nuestro departamento de bomberos. Querernos es respetarnos. Respetar nuestras formas, nuestro sueños, nuestros miedos. Nos desapegaremos un poco de la aprobación externa. Seremos más conscientes de que
alimentos nutrirán nuestro cuerpo. Que haremos con nuestro tiempo, con quien lo compartiremos y con
quien disfrutaremos después de todo, de esas enormes, ruidosas y espontáneas risas.

Quiero compartirles una canción con cada articulo para que sientan un poco más esta energía con la que les estoy escribiendo. Gracias.


“Guerra de Amor” – Silva
Texto y Fotos de Pico Behr
@picobehr