Por fin. Después de meses trabajando y de jornadas que se alargan más de la cuenta, llega este momento con el que tanto hemos fantaseado: ¡las merecidas vacaciones! Aunque ahora mismo y con el panorama en el que estamos sumergidos, es lo que menos nos debería preocupar. ¿Lo es? Creo que todos tenemos unas ganas terribles de desconectar. Eso sí – y si de algo han servido estos días de reflexión – ¿por qué no viajar de forma sostenible a partir de ahora?

Resulta que el turismo es una de las industrias que más contribuyen a la degradación medioambiental y a las injusticias económicas alrededor del mundo. Solo durante 2019, más de 1.400 millones de personas viajaron por el mundo, según la Organización Mundial del Turismo. Y se estima que casi el 3% de las emisiones mundiales de carbono del mundo procede de los trayectos en avión. Lo peor de todo es que la huella medioambiental que dejamos a nuestro paso es generalmente invisible a nuestros ojos. Aquí hemos venido a beber caipiriñas y punto. 

Si queremos seguir viajando – creo que es así para la mayoría- hay alternativas como el turismo sostenible y todo el abanico de variedades que abraza, como el ecoturismo, el geoturismo y el voluntariado. Todos ellos métodos con los que minimizar de forma significativa nuestro impacto, muy a menudo aplicando solo pequeños cambios. 

¿Por dónde empezar? Para ponerlo fácil, aquí tenéis una guía para ser un/a viajero/a sostenible y responsable ahí donde vayas. 

Guía para viajar de forma sostenible

Un recopilatorio de trucos y recomendaciones que considero esenciales, testeados en primera persona durante un viaje de 3 meses por Asia. La cantidad de plástico, residuos y malas praxis que vi fue más de lo que pude procesar. Pero sorprendentemente, algunas de las localidades que visitaba estaban mucho más preparadas para un turismo sostenible que algunas de nuestras ciudades. 

 Así que aquí van 10 recomendaciones para viajar de forma más sostenible: 

1) Turismo local 

Todo apunta a que este verano va a ser la única manera de viajar en España, y ya viene bien porque el turismo local tiene innumerables beneficios. Siempre es preferible viajar dentro del país que hacer un salto transoceánico. 

En España tenemos destinos increíbles y muy diversos: desde montañas nevadas, a playas de aguas cristalinas. Eligiendo turismo local, rural y/o agroturismo estamos apoyando la economía local, promoviendo productos locales y descubriendo partes de nuestro entorno que no conocíamos. 

2) Destinos sostenibles

El súmmum del viajero sostenibles es no solo disfrutar del turismo local y de establecimientos respetuosos, sino viajar a destinos sostenibles. Según Green Destinations, los destinos más sostenibles para este 2020 son:

1. Eslovenia

2. Holanda

3. Taiwan

4. Namibia

5. Azores (Portugal)

6. Douglas Shire (Australia)

Yo añadiría la isla del Hierro, en Canarias, que el verano pasado consiguió funcionar durante 18 días con energía 100% renovable. Y hay más casos como este. CNTraveler recomienda este buscador de destinos sostenibles, Sustainabletop100

3) Opta por los negocios locales y ecológicos

Dentro del turismo local, podemos elegir entre numerosas opciones sostenibles, éticas y ecológicas. Aquí os dejo unas cuantas: 

Hoteles. Busca hoteles con certificación ecológica y respetuosos con su entorno, empleados y formas de trabajar. Desde hoteles veganos y ecológicos como Casa Albets en Solsona (Barcelona), agroturismos como Binigaus Vells (Menorca) y hasta visitar Eco-Aldeas. Existen también buscadores específicos como Origorooms, un buscador de hoteles sostenibles. Para mi viaje me uní a la plataforma Workaway, una maravilla para conocer la cultura local e intercambiar trabajo por alojamiento.

Restaurantes. Elige establecimientos de familias locales que trabajen con productos de KM0, estacionales y de proximidad, así como de cocina vegetariana y vegana, pues el impacto ambiental es mucho menor en este tipo de dietas y filosofías. Tres ejemplos que me vienen a la mente: La Paloma, en Ibiza,  Flax&Kale en Barcelona y El Vergel, en Madrid. 

Ah, y traigo malas noticias: los buffets no son una opción sostenible. De media, solo se aprovecha el 15% de la comida restante. Una aberración innecesaria. 

Actividades. Huye de la turistada – aunque si estás leyendo esta guía estoy convencida de que ya lo haces- y busca experiencias propias del destino que estés visitando. Airbnb y apps cómo Withlocals o GuruWalk ofrecen experiencias únicas de la mano de locales.

4) Transporte: el avión como última opción. 

El avión es el método de transporte más seguro pero el más contaminante. Es mejor dejarlo para trayectos largos (despegar y aterrizar es lo que más contamina), ir en clase turista y ligeros de equipaje. Si el trayecto lo permite, el tren y el autobús son transportes menos contaminantes por norma general.  Otra opción es ir bici o alquilar vehículos eléctricos – como el servicio de carsharing Ubeeqo o de motosharing Ecooltra–  son también propuestas interesantes para viajar de forma sostenible. 

O compartir ruta con aplicaciones como Blablacar. El verano pasado, hice Barcelona – Croacia en coche ofreciendo plazas a través de este método y, aunque fueron muchos KMs sin AC (aquí exageramos)- fue una manera de ahorrar, reducir emisiones y conocer  gente nueva. 

5) Evita el plástico de un solo uso

Puede parecer complicado pero con previsión y buena voluntad se puede, gracias a la gran cantidad de alternativas que existen. Mis básicos: 

Botellas reutilizables. Me compré una de acero preciosa de Bottles for Earth, y fue lo mejor que pude hacer. Por Asia hay muchos puntos refill para rellenar tu botella con agua purificada. ¡Me encantaría ver esto en nuestro país!

Cubiertos de acero inoxidable. Otra gran idea es viajar con tus propios cubiertos reutilizables. Yo tengo estos de acero inoxidable de Tulz To Reduce, pero hay más opciones de silicona, bambú y otros materiales sostenibles.

Cañitas reutilizables de acero, silicona o bambú. Antes de prohibirse, en España se utilizan 13 millones de pajitas de plástico al día. A esto súmale que el plástico tarda más de 500 años en descomponerse: ¡terrible! Por eso empecé a utilizar cañitas de bambú, las primeras de la marca solidaria Sabaï. 

Tuppers de bambú. Una amiga me regaló un par de tuppers de bambú, y fueron la envidia de toda la oficina. A parte de bonitos, resultan una alternativa al plástico potente. Incluso se nota en el sabor final de la comida. 

Bolsas de tela. Son prácticas, duraderas y con una gran capacidad por su material flexible. Las tenies de malla o rejilla, como la de la imagen o bien más compactas estilo totebag. Son ideales para guardar la ropa en maletas y mochilas.  

6) Crema solar biodegradable

Imaginaos el típico día de verano de playas abarrotadas. Y el agua turbia con tonos blanquecinos. Seguramente sean restos de las cremas solares que nos untamos. Es importante utilizar cremas que no cuenten con oxibenzona y octinoxato, componentes dañinos para la biodiversidad. Y de este este tema no fui consciente hasta hace un año

Decidí, entonces, buscar una crema que fuese biodegradable y respetuosa con los corales, y di con la marca SeaSafe. Es un poco densa, pero huele de maravilla, y protege contra el sol, ¡y las medusas! 

Otra opción es utilizar camisetas de poliéster o Rashguard, con protección UV incorporada. Y ya que estamos, bañadores y bikinis producidos con materiales sostenibles y hasta del propio plástico del mar como Suro, o redes de pescar, como Woodlike

7) No consumas maltrato animal

Evita planes en los que los animales sean la atracción principal. Hablo de zoos en los que entrenan a delfines para que salten, supuestos santuarios en los que fuerzan a elefantes, explotación animal enmascarada bajo arte y cultura, paseos en camellos o monos a modo de payasos. En España puedes informarte a través de fundaciones como FAADA

8) Implícate: toda acción suma. 

Esta es una propuesta personal pero bastante extendida, por lo que he podido comprobar. Mientras estés de viaje dedica unas horas a conservar el entorno, ya sea por iniciativa propia o uniéndote a una organización local. En Bali improvisé una limpieza de plásticos en una playa repleta de suciedad y al segundo tenía un grupo de 10 personas haciendo lo mismo, sin decir nada. ¡Es el poder del movimiento!

9) Evalúa y compensa

La información es poder. Por eso empecé a utilizar plataformas online para medir el impacto de mis viajes, sobretodo en mi ruta por el continente asiático, que incluía varios vuelos entre países. Mi preferida es Ceroco2: te permite calcular la huella de carbono de tus trayectos y donar a proyectos sostenibles para compensarla. Terrapas hace algo muy parecido a nivel global. 

Bonus track: dale un respiro a Chrome y prueba con Ecosia, un buscador que planta árboles a cambio de búsquedas. 

10) Aire acondicionado: el justo. 

Ay, la dulce tiranía del AC. Este punto es un poco controvertido porque todos queremos un poco de fresco un 15 de agosto a 35 grados en la sombra. Se trata de encontrar un punto medio, un equilibrio. En verano es normal pasar calor, no hace falta tener la habitación del hotel como si fuese la casita de Pingu.  Evita el malgasto energético y opta por energías renovables si depende de ti. 

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